Jesús Manuel Sáez Hidalgo

Quiromasajista y masajista TNDR.

Cada vez más estamos acostumbrados a percibir la relación entre nuestra parte física y la psíquica y emocional. Sabemos de los efectos físicos que generan algunas enfermedades, como el estrés, la depresión o la ansiedad. Esta relación tiene su reflejo en todas y cada una de las partes del cuerpo y de las emociones que podemos
sentir. Las personas encontramos sentido al hecho de que, por ejemplo, se nos bloquee el vientre cuando hay miedo, que no tengamos fuerzas cuando estamos deprimidos, que tengamos urticaria cuando no podemos aguantar a alguien, o que una persona “se muera de pena”. Todo esto está en la sabiduría popular, aunque desde la ciencia hasta ahora no se le haya sabido dar una explicación.

La teoría TNDR parte de la base de considerar a nuestro organismo como un cuerpo energético, compuesto de funciones físico-psíquicas: función de andar, de comer, de reír, de abrazar o de expresarnos. Estas funciones tienen dos componentes: la parte puramente física (nuestra estructura anatómica; músculos y huesos) y nuestra psique, que es la que da las órdenes para que toda nuestra anatomía se ponga en funcionamiento. Sin una de ellas, la otra no serviría para nada.

La interacción entre lo concreto (el cuerpo físico) y lo abstracto (la psique), genera las Funciones Físico-Psíquicas , que comprenden todas las formas posibles de expresión del ser humano.

El dolor es la manifestación de una alteración en una función físico-psíquica. Una patología puramente física terminará generando una tensión psíquica, y una tensión psíquica generará una alteración física. Es una relación de ida y vuelta. Por eso, cuando actuamos sobre el cuerpo físico con un masaje TNDR, conseguimos sanar tanto la parte física como la psíquica afectada.

La Teoría TNDR trata sobre el conocimiento de las Funciones Físico-Psíquicas, cómo explorarlas sin agredir al organismo, cómo generar estímulos (tratamientos) para desbloquear los conflictos en las Funciones Físico-Psíquicas y cómo comprobar su regeneración.

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